Creo que me gusta lo etéreo, lo rápido y difícil de atrapar.
La esencia, la elegancia, el aroma de los cuerpos en su estado más puro; esto es algo no se puede evitar y es tan natural que nada mas bello creo que podría encontrar en mi trayectoria como humana.
Los descuidos por andar pensando, la piel durante los solsticios, los desvios de miradas, las palmas de las manos (sudorosas, arrugadas, blanditas y siempre claras), los tendones, los orificios de los oídos y nuestra voz.
Todas estas pequeñeces que siempre nos harán bellos; pues la humanidad es bella en sus más inocentes actos, en sus más puras manifestaciones, en sus más despistados deseos.